¡Vaya si este año ha sido un desafío! ¡¿Qué decirles?! ¡No ha sido sencillo, pero ha sido un año muy hermoso también!
Les anticipo que
es una entrada un poco extensa, que se enfoca especialmente en la cuestión
educativa y otras que la circundan.
Antes de arrancar
voy a decirles que hablaré en general sin hacer foco en la propia experiencia
de Facu. Pero sepan que no solo conocemos su experiencia, sino la de otros
niños con discapacidad en escuela común porque estamos en vinculación con
varias familias. ¿Y saben por qué escribo sobre esto? Primero porque
vengo contándoles sobre nuestros días con Facu desde su nacimiento, y los he
hecho partícipes de cada momento en nuestras vidas con la idea de visibilizar y
concientizar; y segundo, para que tengan conocimiento de que las aulas
inclusivas aún son un objetivo a lograr… pero también debo decirles que esto puede deberse a que estamos en
momentos de transición… y hay que tener
paciencia, pero sin dejar de tener en claro el objetivo.
Les cuento esto
en primera persona para que puedan conocer que los desafíos que enfrentan las
personas con discapacidad desde pequeños son complejos y variados, y no solo
por su condición sino por las barreras que persisten y que llevarán
mucho tiempo lograr reducir. Comparto además estas reflexiones porque es un lugar del que, como sociedad, necesitamos salir, y para eso nos necesitamos todos. Tener
conocimiento de esto, con rostros, nombres, nos ayuda en el camino de la
concientización, porque cuando las barreras se eliminan, o al menos se reducen,
la situación de discapacidad se diluye… ya que encuentra caminos accesibles por
donde transitar de una manera más equitativa y menos agobiante.
Antes de avanzar, quiero detenerme en dos cuestiones
centrales, por un lado necesito contarles a qué me refiero cuando utilizo la
palabra “barreras” en relación con la discapacidad; y por otro, quería
comentarles por qué hablo de escuela común para nuestros hijos con discapacidad,
porque tal vez todavía persiste la idea de que los chicos con discapacidad solo van
a escuela especial.
Vamos por lo
primero, entonces: ¿sabés a qué me refiero cuando utilizo la palabra “barreras”?
Las barreras son todos aquellos obstáculos que impone el entorno que
limitan, dificultan o impiden la participación plena de las personas con
discapacidad en la vida social, educativa, cultural, laboral, etc. Cuando las
barreras se eliminan o disminuyen, la situación de discapacidad se diluye,
porque no hay inconveniente que le impida a la persona avanzar. Hay distintos
tipos de barreas, por ejemplo, una barrera física puede ser la falta de
ascensor en un edificio, donde las personas con movilidad reducida no podrán
acceder (si hay ascensor una persona con discapacidad motriz no está
imposibilitada de subir, con lo cual la discapacidad no es una limitación); o
pueden ser actitudinales, por ejemplo que una persona piense que el
acceso a las oportunidades educativas en escuelas comunes de niños con
discapacidad sea un favor y no un derecho; o económicas, que los
prestadores no sigan trabajando por obra social, etc, etc, etc.
Aclarado el primer concepto voy por la segunda cuestión que era contarles por qué hablo de escuela común para niños con discapacidad, cuando hace tiempo esto no era así. ¿Por qué la escuela común? Porque es un derecho. Es el derecho a aprender juntos, porque la sociedad es una sola, compuesta por personas diversas que buscamos convivir en armonía. El aula es su fiel reflejo, la heterogeneidad es la norma, la diversidad es lo común, no la excepción. Pero además la escuela deber ser el lugar donde la singularidad debe ser respetada y valorada. Desde 2006 la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (a la que Argentina adhirió con rango constitucional) establece que la educación debe ser inclusiva, en igualdad de condiciones y sin discriminación, disponiendo para ello recursos y medidas para que cada uno pueda participar equitativamente de las oportunidades educativas. Hoy en día el 70% de los niños con discapacidad asisten a escuelas comunes.
Pero ¿la escuela está preparada para abrazar a la
diversidad de manera plena? La verdad es que aún no. Hay muchas barreras por sortear: reglamentarias, de formación, de recursos, etc. Ciertamente
muchas familias siguen recibiendo el clásico “no estamos preparados”, “no fuimos
capacitados para esto” de las instituciones, y si bien es cierto, los chicos ya están en las aulas... y como respuesta a esta situación la formación docente continua debería asumirse como un compromiso genuino. Los emergentes son constantes, la docencia no se fundamenta en
un saber estático, por el contrario, está en constante cambio, porque la
sociedad lo está. La práctica docente es dinámica pura, se revisa y resignifica
constantemente.
El aula
claramente presenta aún muchas barreras. Por supuesto hay de todo, experiencias
buenas, no tan buenas, y malas experiencias. Es muy común escuchar decir entre
los padres que todo depende “de la suerte” de la seño que le toque a tu hijo/a.
Es decir, es una seño que está comprometida con la educación para todos, es una
seño que entiende la educación como un derecho, es una seño que vive
la neurodiversidad como algo que enriquece y no como un problema, es una seño
que se esfuerza por investigar de qué manera enseñar a los niños con alguna
condición de modo que aprenda mejor, es una seño que es seño de tu hijo o una
seño que es seño de todos los demás y a tu hijo solo lo mira su maestra
integradora (siendo una isla en el aula), es una seño/institución que valora el
diálogo con todos los actores como eje
fundamental o prefiere desarticular la comunicación para que no se establezca
de manera plena, es una institución que abraza la diversidad o simula hacerlo, etc,
etc, etc. ¿Pero no creen que la educación es un derecho fundamental de las personas, y
por ello no debería estar liberado al azar?
Pero entonces,
¿hablamos de escuela inclusiva y nuevos paradigmas o seguimos como antes? Como
les decía, la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad establece que la educación debe ser inclusiva, no
segregada. Ir a una escuela común no es un “beneficio”, sino un derecho
humano. La escuela común es un espacio central de socialización,
donde se aprende a convivir con la diversidad real de la sociedad. Cuando la
escuela común ofrece apoyos adecuados, los niños con discapacidad participan
de experiencias compartidas, desarrollan habilidades comunicativas, sociales y
cognitivas en contextos ricos y variados. La educación especial, desde el
paradigma social, no desaparece, pero sí cambia su rol, pasa de ser un
espacio separado a ser un sistema de apoyos en articulación con la
escuela común. Pero bueno, todo esto que suena bien al escucharlo, es todo lo
que hoy no está funcionando en plenitud. Una cosa es la teoría y otra la
realidad compleja del aula, soy consciente de ello. Hoy por hoy hay mucha
teoría y menos experiencias reales significativas. Ojo, no digo que no las hay,
claro que sí, porque hay muchos docentes comprometidos con su vocación y muchas
instituciones que abrazan a las personas con toda su realidad, y que no ven en
el niño un problema que sortear sino la oportunidad de brindar apoyos significativos, respetando los tiempos y
formas de aprender.
Como digo
siempre, esto no es en contra de la escuela especial (al menos desde mi
óptica), debe haber escuela para todos, pero una cosa es que tu hijo continúe
su trayectoria educativa en una escuela especial como desarrollo natural de
su proceso, y otra muy distinta es que ese camino sea forzado por todas las
barreras del camino que no supieron/quisieron eliminarse o suavizarse, ya sean éstas
institucionales, reglamentarias, actitudinales, profesionales, etc.
Este es un camino que plantea
muchos desafíos y que aún está en construcción. Sería interesante que las
autoridades vean modelos que sí están funcionando, como el de La Pampa, que hoy
en día está siendo observado por otros países del mundo.
Es común escuchar
a las familias debatirse entre lo pedagógico y lo social (pensando en un
hipotético cambio de escuela) … por ejemplo, puede pasar que en lo pedagógico haya
muchas barreras, porque no se hacen las flexibilizaciones curriculares, porque
no se plantean actividades acordes a las posibilidades del niño, ¡etc… pero en
lo social le va regio! Entonces, ahí pensás, ¿qué pesa más en la balanza, lo
pedagógico o lo social? O puede suceder al revés, que lo pedagógico esté encaminado, pero el niño está solo, no es mirado, etc. Entonces siempre es un
balance entre lo pedagógico y lo social. Que genial sería lograr el equilibrio
de ambos, ¿no? La educación inclusiva real no debería obligar a las
familias a elegir qué derecho pesa más.
Algo más que he
observado y aprendido es que la familia es el gran articulador. Imaginen
que están los equipos externos (las terapias donde va tu hijo), la escuela, los
docentes, el equipo interno de la escuela, la familia y el equipo de la escuela
especial que ofrece apoyos a la institución escolar. El trabajo en colaboración
se presenta como un gran desafío, incluso en momentos en que la comunicación se
dificulta. Todo dependerá de la vocación al diálogo y el propósito hacia el
bien común que cada uno tenga. El trabajo en colaboración es necesario y
fundamental siempre, y sobre todo en estos trayectos. Lamentablemente no
siempre se da como debería. Pensemos también en familias que no tienen
herramientas o conocimientos necesarios para estar atento a todo esto, ¿qué
pasa con la trayectoria de esos niños que no son mirados por nadie? Si la
cultura inclusiva fuera real, si las aulas inclusivas también lo fueran, si
quienes supervisan el trabajo lo hicieran realmente, este no sería un problema,
pero hoy no estamos cerca de ello.
Como si esto
fuera poco también hay barreras reglamentarias a las que debemos estar
atentos. Por ejemplo, una resolución provincial habla en su fundamentación
sobre los nuevos paradigmas educativos, de una escuela para todos, de desarticular
barreras, etc, pero en letra pequeña (literal) expresa que, si para tercer
grado el niño no lee y escribe, ese niño debe hacer una repitencia, luego en
algunos casos se proponen esquemas mixtos (unos días en escuela común y otros
en especial, ¿complejo, no?), y luego posiblemente el pase a la escuela
especial. ¿Es que acaso la norma es flexible hasta tercer grado y luego la
flexibilidad se esfuma? ¿Somos o no somos flexibles? ¿Respetamos o no
respetamos los tiempos y formas de aprender? ¿No parece un límite muy corto
tercer grado incluso para un país donde la alfabetización es un problema para
todos los niños (según datos de la prueba APRENDER solo el 45% de estudiantes
de tercer grado alcanzan los niveles esperados de lectura)? En algunos casos
esta resolución ha sido utilizada como mecanismo de expulsión.
En fin, como
verán las barreras son muchas y de diversa índole, y uno debe seguir atento a
tantas cosas. ¿Todas las luchas deberían ser nuestras? Prestaciones,
escuela inclusiva, barreras, reglamentaciones. Ufff…. Claro que muchas familias
terminan agobiadas.
El problema para las familias es que, si este sistema no
funciona, el riesgo es que los prestadores dejen de trabajar con OS, lo cual
ocasionaría que las familias tuvieran que decidir qué prácticas continuarán y
cuáles no (cuando son todas necesarias), o directamente muchas familias no
podrían costearlas. Esto genera una situación de inequidad y vulnerabilidad, ya
que el acceso a los apoyos dejaría de depender del derecho garantizado por la
ley y pasaría a depender de la capacidad económica de cada hogar. Ejemplo, un niño que transita sus días en
la escuela común, y no tiene como apoyo una maestra integradora
(necesitándola), tiene desafíos más importantes que un niño que sí la tiene. La
verdad es que muchos prestadores están pensando en trabajar únicamente
particular. Esto claramente es una barrera que en última instancia afecta a la
familia y principalmente al niño o niña con discapacidad.
Pero bien, además de todo esto, y sobre todo diría, tenemos que estar muy atentos a que nuestros hijos vayan a la escuela felices y vuelvan así también. Ese sí es un límite claro para las familias. En nuestro caso particular puedo decirles que Facu va y viene feliz de la escuela, y que tiene unos compañeros que son maravillosos. Siempre han destacado el aspecto social de Facu… me dicen “es uno más”… ¡y claro que lo es! Tiene amigos que lo quieren y a los que él quiere. Cuando no hay clases, me trae la ropa de la escuela como diciendo “¡¡tengo que ir a la escuela!!” Gran señal de que quiere estar allí. Eso es clave… que sea un lugar donde él quiere estar. Uno quiere estar en un lugar donde se siente mirado, tenido en cuenta, valorado. En las prácticas pedagógicas ciertamente los desafíos están y las barreras también. Lo importante es la honestidad institucional en reconocer las limitaciones y pensar “genuinamente” como sobrepasar las barreras para que Facu (u otro niño o niña) tenga sus oportunidades educativas, porque es su derecho.
En este tiempo Facu ha aprendido a reconocer las letras, algunas sílabas, ¡¡¡puede formar palabras, con material concreto, según como le suenen las letras, eso ha sido un avance maravilloso!!! !También empieza a delinear sus primeros trazos! ¡Todo un arte! Los números llevarán más tiempo y ya tendrán su momento más fuerte. Esto es un paso a paso.
El habla sigue siendo su gran desafío, pero créanme que se hace entender en todo, y comprende todo lo que le digas. Hago una pausa y aprovecho para decirles esto: ¿sabés cómo podés facilitar la comunicación oral con las personas con discapacidad intelectual? Hablando claro y con lenguaje sencillo, con oraciones breves. Mirando de frente. Dando una indicación por vez. Con apoyos visuales. Verificando la comprensión. Dando tiempo para las respuestas. Esas son todas estrategias que pueden colaborar en la comunicación.
¿Qué más decirles? La verdad es que Facu pone todo de
sí desde siempre. Va a sus apoyos diariamente, luego come y va a la escuela. ¡Claro
que termina muy cansado! A sus terapias también va contento, a veces con más o
menos energía, pero nunca se queja, porque es lo que conoce, y así lo siente
bien. También va a música y a fútbol como actividades extraescolares. Ahora que terminó la escuela empezó la colonia, es su tiempo de descanso, ¡y vaya que lo tiene merecido!
¡En fin gente linda! En definitiva, este año y este primer
grado nos deja muchos aprendizajes. Nos muestra que las barreras existen, que
son muchas y de distinto tipo, y pienso que no deberían recaer siempre sobre
las familias. Pero también nos recuerda algo fundamental: que nuestros hijos
necesitan, ante todo, ir a la escuela felices y volver así también. Ese es un
límite claro, innegociable.
Tal vez no siempre sepamos cómo hacerlo, pero una mirada
atenta y amorosa ya es un comienzo muy bendecido... Y a veces, un rostro, una
historia, una experiencia compartida, nos ayuda a despertar esa conciencia. Por
eso este humilde aporte.
¡¡Perdón!! ¡¡ Se que fue largo!!! ¡¡Y estos nos son tiempos que
se caractericen por lecturas largas y profundas!! Por eso, si llegaste hasta
acá te abrazo fuerte y te digo ¡GRACIAS! Y te pregunto ¿qué pensabas mientras leías? ¿Me compartís un
pensamiento?
Me encantaría
leerte en los comentarios.
Dejo algunos videos que podrían interesarte para seguir construyendo educación inclusiva.
Fuente: https://www.porunaeducacioninclusiva.org/conoce-el-derecho/
Amiga, qué decirte? Siento orgullo de tenerte en mi vida, tus palabras tan claras, tu inteligencia, tu capacidad y tus ganas siempre de saber más y más, y como si fuera poco, la generosidad de transmitirlo para que todos aprendamos. Simplemente gracias ! Te leo siempre, y te quiero siempre también 😘
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarGracias por siempre leer amiga... creo que sos Sil... no? :)
EliminarQué importante es tomar los espacios de expresión y ponerle voz a la experiencia. En estas épocas, tan convulsionadas, en las que cuesta alzar la mirada al otro, qué importante es visibilizar el sacrificio diario, la superación de obstáculos, el acompañamiento amoroso, los miedos y angustias que nos atraviesan. Este registro es sumamente valioso en ese sentido y estoy segura de que quien ande por aquí saldrá con más certezas y renovadas esperanzas. Que sigan llegando los aprendizajes significativos, vamos por las vida vivida, Facu, Fla, y toda la familia hermosa! Los queremos mucho 🧡
ResponderEliminarojalá este blog tome ese camino, visibilizar para concientizar y ser un aporte para el objetivo final que es el cambio de mirada. No se quien sos (porque aparece como anónimo), pero tu comentario fue muy valioso y significativo para mi :) Gracias!!!
Eliminarpor más Flavias en el planeta! Te admiro y te apoyo en todo lo compartido!
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