Facu cumplió tres años en marzo. Está enorme, bello, con la picardía de la edad, con los descubrimientos de la misma. Juega más con juguetes, mira dibus, se ríe mucho, los ojitos se le ponen chinos cuando lo hace, es un comprador total. Qué sería de la vida sin mi hijo Facu? No lo imagino. Él está tan fuerte y amorosamente presente que ya no imagino la vida sin él. Ninguno de nosotros lo hace de hecho. Todo él es de una belleza indescriptible. Una mamá de una niña que, entre otras características, tiene síndrome de down, escribió en su muro hace poco: No es lo que tienes, es lo que eres… esa esencia maravillosa que te hace especial y única y que reside en cada uno de tus 47 cromosomas; necesitaste uno más para que cupiera TANTO. Me gustaría saber a quién tengo que agradecerte… El que te mire como te miramos los que te queremos descubrirá un tesoro Me sentí identificada 100% con cada una de esas palabras!!! Lo guardé, lo abracé, así lo siento. Necesitabas un cromo...
¿Hablamos de síndrome de down desde cero? Marzo 2019, nace Facu, y con él empezamos a recorrer un camino de aprendizaje y amor absoluto. Si algo de lo que escribo te sirve, se habrá cumplido el propósito de este blog. Una cosa más... me encanta leerte en los comentarios!!